09 febrero, 2011

Triste, como la zamba

Algo por dentro gritaba, pedia desesperadamente que esos labios me besaran; escondía tras largos abrazos o sonrisas tan brillantes como la felicidad mas plena ese deseo galopante.
Hasta que los probe, sabiendo que no era del todo bueno (tampoco del todo malo) dejarme guiar por bocanadas de cariño en una noche extraña a mis territorios comunes, en un espacio que irradiaba una magia diferente, unos dias que me sacaron de la rutina vivida.
Lo peor/mejor no fue eso, sino que el deseo se había generalizado, y la pequeña distancia temporo-espacial carcomía las ideas del qué pasará a partir de ahora. Volví. Te encontré. Te deseé tanto como vos a mi. Y el tiempo nos jodía minuto a minuto. -"Me gustas mucho". -"A mi también". Beso, tras beso, tras beso. -"Te voy a extrañar". -"Por favor, no me olvides". -"No hablemos del futuro, sabíamos en que nos estábamos metiendo". NO, al menos yo no sabia.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario