Lo repite como mantra, quiere convencerse de que eso es lo correcto. Respira profundo.
No se puede seguir con esa presencia en la mente con tal constancia, no es sano para nadie. Ni el papel de superada resulta creíble.
Es tiempo de aceptarlo, recapacita. Es tiempo de dar un giro. Ya es tiempo.
Si las cosas continúan de este modo, lastimosamente, es porque nadie puso un freno, porque nadie quiso ver la realidad, porque hacen falta huevos para que la mierda que nos jode deje de hacerlo, o al menos, NO LASTIME.
Intenta llorar. NO HAY LAGRIMAS. Qué bueno, porque tampoco las merece.
Se levanta, se mira al espejo. Se ve bella. Se ve nueva. Está liberada. De algun modo, la pausa promovió un orden a los elementos de esta nueva estrategia. Sonríe. Se va.
"Me desmaya el tiempo o al menos quedo inconsciente al saber que pasa".
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