25 abril, 2026

El monstruo que me habita

Me dijo que se va. Que es su decisión final. Que estuvo meses retrasando lo inevitable, mientras como una idiota creí que la falta de determinación significaba que se quedaba conmigo. ¡Qué personita ilusa!¡estúpida!

Su rostro no tiene emociones. Me mira con ojos vacíos. No hay tristeza, ni culpa, ni remordimientos. No veo en ellos amor siquiera.

Se acomoda mejor en el borde de nuestra cama y comienza a enumerar razones para no permanecer más aquí. Conmigo.

Lo escucho, pero no puedo formular una oración decente desde el momento en que confirmó su partida. Su huida, mejor dicho.

Todo eso que me cuenta ya lo sé, ya lo dijo, ya se lo escuché. Parece un modo desesperado de autoconvencimiento. Que el tiempo lo persigue, lo apura. Y que así salió esta decisión, prematura.

Me sostengo estoica, pero el nudo en la panza se vuelve una cueva profunda, y del fondo mismo de esa oscuridad que me habita, amenaza con salir el monstruo. Una bestia, que si encontrase libertad, ya no podría dominarla. Lo sé. No debo caer. De ahí no me levanto más.


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Te amo demasiado, le digo abrazándolo con todas mis fuerzas. Clavo las uñas, mis dedos en el buzo que lleva puesto, en su espalda. Él me rodea también con sus brazos, lloro en su hombro. Duele muchísimo, sollozo y me derrumbo.

El nudo, el pozo, el ardor se unen en mi centro y caigo en él. No habito más este plano, mi mente es oscuridad y todo duele. 

Pasado, presente y futuro se combinan en una misma noción de desesperación y miseria. Si me entrego un poco más, este vacío se volverá miedo y allí sí se que me paralizo. Mis extremidades se vuelven piedra, la roca del pecho me aplasta.

Sigo llorando, él continúa agarrándome con fuerza. Este agujero indescriptible me rodea, hace que el aire desaparezca y me cubra la oscuridad. Sí, es mía. Esa boca infinitamente negra que reconozco y que permito que me engulla, seguro me come y se apodera de todo. Esa oscuridad que temo porque no llego a dimensionar su alcance real. De ahí no salimos más. De allí no pudimos salir más.



(2024)


15 abril, 2026

Claridad

Yo respondo, si llamas

Pero no soy adivina, ni bruja, ni leo mentes

Me tiro las cartas y ellas me sugieren que no piense en vos


Yo contesto, si preguntas

Hoy me ato las manos y respiro profundo ante el impulso 

Experta en mantras para calmar la ansiedad de saberte


Yo lo pienso, si me consultas

La verdad ni yo me convengo hoy, así, tan inestable

Te acercas pero a tu riesgo, que no pago más daños


Te alejo, si vienes a lastimar

Es que duele tanto a veces que me protejo de los golpes

Cada beso que recibió esta boca de tus labios con ese lunar


Yo me olvidaré, si eso quieres

La barrera al cielo sera suficiente y sacarme las ganas de saltarla

Porque del otro lado tu nada inmadura me aguarda

13 abril, 2026

Decantar

 Permitir que lo grueso se vaya al fondo del vaso.

Que decante cada pedacito visible, lentamente, hasta volverse montículos arenosos pequeños.

Que allí se acumulen los restos más minúsculos con el paso del tiempo.

Que nadie se atreva a mover el recipiente, que no se vuelva a levantar la polvareda.

Que se seque tu agua.

Que se evapore tu recuerdo.

Que luego, se rompa el vaso.

Que se pierdan todas tus partículas.

10 abril, 2026

Con tiempo

Que todo se termina por acomodar 

con tiempo


Otra lección para aprender, recordar ante la duda


Saber que la experiencia existió y eso deja huella


Que el límite lo pongo yo, y ese límite me tomó mucho tiempo dibujar


Que la mentira fue real, por mas que duela... Y no la pienso maquillar 


Que merezco miles de cielos, que todos me pertenecen y no debo esforzarme por que lo sepan. Es así 


Que todo se termina por curar

con el debido tiempo