La novia que llora la distancia a pesar del crecimiento que ello merece, la desesperada que busca amor en los zócalos de la dignidad, la trola que se rehúsa a cometer el mismo error...
Metidos en sus pensamientos corren en círculos para buscar alivio, sin encontrar en ninguna parte consuelo a su intenso malestar.
En ese sentido el sufrimiento aprovecha la situación, metiendo en sus cabezas dosis altas de pecado, teorías oscuras y deseos profanos.
Así, la novia ulcera su organismo con todo aquello que pueda ingresar en sus fluidos; la desesperada remata su orgullo al peor postor; la trola vuelve a brazos extraños, cargados de pasión.
"Te quiero conmigo", se llegó a escuchar en alguna cabecita...la noche pasa nuevamente y ese deseo se oculta, junto a la razón.
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