Había comulgado con la idea de no ser la elegida de nadie
y estaba bien con eso
Hasta que tus ojos me miraron
esa mirada insistente
que me obligaba con suavidad
a observarme de forma diferente
Esos ojos chinos que aparecen en cada rincón de mi mente
como ansia
Ese tacto intenso explorando cada pliegue, cada montaña de mi ser
con apuro
Esa curiosidad que buscó desentrañar lo que había debajo del caparazón
con interés genuino
Había hecho las paces con la idea de no ser la elegida
y cedí
Hoy no me lo perdono
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