No era necesario hablarlo, ambos sabían que las cosas se daban de ese modo y que por mas que las situaciones, esos momentos, puedan ser clasificados como tiernamente hermosos, el tiempo siempre corría en contra.
El tiempo y la realidad.
Entonces callaban, se dejaban estar, se permitían.
No se pensaban.
Se sentían.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario