05 agosto, 2010

soledad

los licores de colores esperan en la mesa la mano decidida que quiera olvidar/recordar/llorar/reír/joder/coger con ellos...

esperan bajo la luz tenue del velador, escondidos detrás de la puertecita del placard, entre las remeras, las polleras y las calzas...

el momento indicado esta a punto de llegar, en que las manos, ésas, se posen en ellas, las botellas, para hacer que el dulce elixir facilita alguna que otra actividad...

es necesario, comenta la dueña de las manos, que tomemos algo...
esta bueno, comenta el invitado, que me ahogues
es necesario, ella de nuevo, que desaparezcas
voy a volver, amenaza, pero hoy si querés, matame
es necesario, esta noche andate
como quieras, resignado pero seguro, hoy no estoy...

las manos, abrazan el vidrio frío, rosca: una-dos vueltas; La caída espesa, el vaso lleno, la garganta seca pero a la espera, la mano que toma el vaso, la garganta ansiosa, el vaso que besa, los labios que atrapan, la garganta impaciente, el liquido cae, se recibe, se saborea, se traga...

él continua alli...

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